Deja de decir mentiras (fragmento)Philippe Besson

Deja de decir mentiras (fragmento)

"De todas formas, añade: ¿de verdad has visto El hombre herido? Le contesto que es una de las impresiones más fuertes que he experimentado nunca, y no solo cinematográficamente, por supuesto. Por primera vez veo la homosexualidad representada en una pantalla, y además de manera cruda, directa, desacomplejada. Le hablo a Thomas de la suciedad y la urgencia de la estación, de la leve promiscuidad en los meaderos, de la mezcla de las putas y los vagabundos, de la sensación clarísima de que apesta a mierda y a leía. Le cuento el tráfico de sentimientos, la marginalidad, los cuerpos que se buscan, se apretujan y se separan con violencia. Me doy cuenta de que le repugna. Dice que no es eso. No dice la frase completa. No dice: la homosexualidad no es eso. Es incapaz de pronunciar la palabra; de hecho, no la pronunciará ni una sola vez. Dice: eso da una imagen asquerosa. Recuerdo la expresión: imagen asquerosa, que utiliza en lugar de: visión desdichada, por ejemplo. Es uno de los reproches que le han hecho a Chéreau. Yo objeto que se equivoca, que ante todo se trata de una historia de amor, de la pasión de un adolescente por un hombre, que no existe nada tan puro como ese amor. Hablo de la pureza del amor loco. Dice que no irá a ver la película por nada del mundo.
En ese momento ignoro que Hervé Guibert, el autor del guion, se convertirá en uno de mis escritores de referencia. Seis meses después, descubriré Las aventuras singulares. Y estas frases que me crucificarán: «Tal vez sea una chifladura pensar que pueda amarte, pero lo pienso. De ti solo espero mirarte, oírte hablar, verte sonreír, besarte. No es un deseo localizado, es un deseo de acercamiento». Descubriré que los libros pueden hablar de mí, para mí. (Y, de paso, la fuerza inaudita de la «escritura blanca», neutra, pegada a la realidad). Seis años después, Guibert anunciará que está enfermo de sida, que se va a morir. Me pregunto entonces si El hombre herido es una película premonitoria o si, por el contrario, muestra los últimos fulgores del amor libre, sin constricciones, sin pavor, sin moral. Justo antes de la hecatombe. "



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