Crónica de Travnik (fragmento)Ivo Andric

Crónica de Travnik (fragmento)

"Ante Daville se presentaba de nuevo una noche de insomnio, con horas lentas y la sensación humillante de extravío total, impotencia e incapacidad para defender sus intereses. Abrió la ventana como si buscara ayuda del exterior. Respiró profundamente y escudriñó la oscuridad. Allí, en algún lugar, se hallaba la tumba del gitano que, para su desgracia, había encontrado al capitán en el puente de delante de la ciudadela y lo había saludado con una merhaba humilde y temeroso, pues, por muy gitano que fuera, su corazón y su honor le exigían saludar a un hombre que antaño le había hecho un gran favor. También el joven capitán, sin un juicio y sin motivos, estaba perdido en las sombras. Como si leyera en las tinieblas con más nitidez que a la equívoca luz del día, Daville comprendió claramente cuánta era su impotencia y cuál era el destino del capitán.
Durante la Revolución y durante la guerra en España, él había visto muchas muertes y desgracias, tragedias de vidas inocentes y malentendidos fatales, pero nunca antes había visto tan cerca cómo se hundía inevitablemente un hombre honesto bajo la presión de los acontecimientos. En circunstancias desfavorables y en medios semejantes, donde reinan el azar ciego, la arbitrariedad y los instintos más bajos, sucede que alrededor de un hombre, que por casualidad ha sido señalado con el dedo, se desencadenan una serie de acontecimientos, como una tromba de agua y un remolino de polvo en el viento, haciéndole caer sin remedio. Así, el apuesto, vigoroso y rico capitán se había encontrado de repente en el centro de dicho torbellino. No había hecho nada que los otros capitanes de frontera no hicieran desde siempre y durante toda su vida, pero una serie de incidentes se habían entretejido en torno a él accidentalmente y se habían unido formando una sólida cadena.
Por azar, el comandante austríaco del confín, al proponer la eliminación del joven oficial de Novi, había contado con la aprobación de sus superiores; por azar, autoridades varias, en aquellos momentos, consideraban de gran importancia la paz en esa frontera; por azar, Viena había exigido firmemente a su confidente secreto, y bien pagado, en la Sublime Puerta, que el capitán fuera eliminado; por azar, ese alto funcionario desconocido, valorando mucho en esos instantes el soborno austríaco, había presionado duramente al visir de Travnik; por azar, Ibrahim bajá, acobardado y asustado para toda su vida, había puesto todo el asunto en las manos del implacable y riguroso caimacán, para el que ejecutar a un hombre inocente no suponía ningún problema y al que, de nuevo por azar, le era necesario un castigo ejemplar para demostrar su poder y atemorizar a los señores y capitanes de los confines. "



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