La aparición (fragmento)Didier van Cauwelaert

La aparición (fragmento)

"¿Quieres saber la verdad? Lo que la Virgen hizo conmigo fue puro acoso celestial. ¡Nada más! Me persiguió sin descanso, sin miramientos por mi insignificancia, por mi dolor, por mi trabajo y mis deberes de cristiano. Me utilizó y, luego, me abandonó. ¡Eso es! Creo en ella, la amo, la reverencio y sigo sirviendo su causa, ¡pero eso no me impide ser lúcido!
Tal vez otros, en mi caso, se alegran de haber pasado a la posteridad, de ser venerados, beatificados, canonizados, solicitados en cualquier instante, no lo sé: nunca pude relacionarme con los «contactados» de mi estilo, las Lucía de
Siracusa, las Juana de Arco, los José de Copertino, las Bernadette de Lourdes, las Catherine Labouré, las Teresa del Niño Jesús… Supongo que cada cual sobrevive, con mayor o menor fortuna, enclaustrado en su misión, en su símbolo y en su notoriedad. Pero ésos sufrieron, lo sé por haberlos captado en el espíritu de los creyentes que me asocian a ellos; desafiaron los peligros, se enfrentaron con lo imposible, recibieron sanciones, conocieron los estigmas, la exaltación y el martirio o, al menos, la contradicción… A mí no me ocurrió nada, ¡nada!
Llegué, vi, dije y viví. Ni siquiera fui un verdadero portavoz, serví simplemente de percha. No corrí peligro alguno con mi testimonio, no fui acusado de herejía ni de falsificación porque tenía una prueba. ¡Sigue todavía ahí! Nadie intentó perjudicarme, ni me persiguió, ni se irguió ante mí para negarme, ¡muy al contrario! Me mimaron, educaron, cultivaron para que difundiera mi relato con toda tranquilidad. «Iniciado», ¡qué cosas! Cuando vivía, no hice más que prefigurar esa máquina que instalaron, a la entrada de la basílica, en 1979, y que martillea a todo trapo la aparición de la Virgen en quince lenguas, a cambio de cinco pesos. "



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